Ya lo ha decidido, a partir de mañana, a fumar como un murciélago (pobres animalillos). Lo único que dice tener que conseguir es que el cabello le siga oliendo a jazmín, porque no soportaría lo contrario, la almohada, eau de carbonilla. Cuando tenga ganas de insultarte, fumará. Cuando quiera dimitir en el trabajo, fumará. Cuando el sofá no entre por la escalera, fumará. El globo aerostático, todos fumando por debajo y volará. Si no le discutes un problema y luego por detrás haces lo que te dé la real gana, fumará, y acto seguido te hará la ola (por fin llegamos al quid de la cuestión).
No cantes victoria, solo era ficción. Lo seguirá arreglando todo a su manera: dejará aquel trabajo por la vía directa. El sofá, lo subirá por el balcón. Te dirá las cuatro cosas que te merecías (a ver cuando le dices tú las que se merece ella). Y lo de volar, para eso ya veréis cómo lo hacéis. Esquivar perjudica seriamente la salud.
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