domingo, septiembre 15, 2024

Memorias prestadas

Hace tiempo que no nace ninguno. Se ven pocos y la gente los mira mucho, con una mezcla entre ternura y melancolía. Los que tengo yo no necesitan comer ni dormir, solo hacemos ver que sí para normalizar la situación. También, como cualquier hijo de vecino, hacen bromas, travesuras o te salen por donde menos lo esperas. El otro día, sin ir más lejos, el pequeño me dijo "ya no me coges entre tus brazos ni me cantas canciones para dormir y tener sueños bonitos. Tampoco jugamos en la bañera con los muñecos. ¿Te acuerdas mamá?" Y yo… me eché a llorar, pues olvidé contárselo, pero nací sin cuerdas vocales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Envía un comentario